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"LA REVOLUCIÓN MEDIÁTICA
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Martín García *

En Capital Federal y el Conurbano bonaerense hay lugar para 40 canales de TV en VHF, es decir iguales que América 2, Canal 7, 9, 11 y 13 y 150 canales en UHF, es decir como los aéreos de Crónica TV, Canal 26 y-supongamos-canal 33, 41, 56, etc., etc.

Es decir que, donde reinan el Grupo Clarín, y Telefónica y Hadad, pueden licenciarse hoy mismo 190 canales de TV más, para ser recibidos por aire, sin cable, ni fibra óptica, que uno recibiría directamente en su televisor. ¿Se entiende?

Hace rato que venimos anunciando la llegada de la convergencia tecnológica y bueno, ya ha llegado.

Ahora todo lo que se transportan son datos, paquetes de datos y se pueden enviar, por la compresión de señales, a 190 canales de TV y mas de 200-300 radios en AM y FM por compresión de señales y en estereo, donde ahora se visualiza lugares para 30-40 radios en Capital Federal y más en GBA en radios AM y FM y Stereo.

Y por esa misma vía se puede enviar telefonía e Internet de banda ancha. Sin cables, sin fibra óptica y con el mismo sistema que se emite y recibe TV abierta y radios abiertas.

Desde el punto de vista del poder esto significa una revolución democrática del poder de los medios. Cualquier grupo, llámense CGT, o CTA, o Universidades, Municipios, Productoras de radio y de TV, privadas, o comunitarias, cooperativas, mutuales, agrupaciones culturales, partidos políticos, asambleas barriales, instituciones como el Congreso Nacional, la legislatura de la ciudad, el teatro Colon, el teatro Cervantes, los Clubes sociales y deportivos de los barrios, los sindicatos de los medios y los otros sindicatos, las asociaciones de amigos de la música, el Mozarteum, el Collegium Musicum, la Cooperativa de músicos, etc., etc. Pueden tener su canal y su radio porque señores y señoras hay lugar para todos, la tecnología se ha abaratado enormemente y este país da para eso y para mucho más en materia de comunicación, libre circulación de ideas y entretenimiento.

El problema más grande para desarrollar esta revolución no está en los jóvenes ya que hay 20.000 estudiantes de cine y ha habido por décadas desde los `80 una cuota fija de 20.000 estudiantes de comunicación social, así que gente preparada profesionalmente para asumir esta revolución, tenemos.

El problema más grande para ejecutar esta revolución reside en que, a pesar de su buena fe y su indudable buena voluntad, es muy probable que los máximos funcionarios responsables de este tema no lo sepan, no lo sepan los diputados y senadores de las respectivas Comisiones de Comunicaciones legislativas. Los que lo saben y no lo informan debidamente a los responsables políticos de las áreas respectivas son muchos de los técnicos, ejecutivos y personalidades que allí trabajan, y no lo dicen.

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