| EL INFORME MACBRIDE
Informe de la Comisión Internacional para el Estudio de los problemas de la Comunicación
Hacia un nuevo orden mundial de información y comunicación, más justo y más eficiente
- 1980 -
Titulo original
Many Voices, One World
(Un sólo mundo, múltiples voces)
1980,1894, UNESCO, Paris
ISBM 92-3-102137-0
Extracto tomado de:
D.R 1980, Fondo de Cultura Económica
D.R ã 1987, Colección Popular - Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V
Carretera Picacho-Ajusco227; 14200 México , D.F
IBSN 968-16-2774-1
Impreso En México
INDICE
Prefacio
Presentación
Introducción
Un Legado Viviente
El surgimiento de las comunicaciones modernas
Los papeles de la comunicación
Una necesidad social, Un instrumento político,
Una fuerza económica, Una potencia educativa,
Un impulso y una amenaza para la cultura, El dilema Tecnológico
El debate internacional sobre la comunicación
El cambiante mundo de la comunicación
La comunicación interpersonal
Los sistemas postales y telefónicos
El crecimiento de los medios masivos
Las agencias noticiosas, Los periódicos, La Radio
La Televisión, El Cine, La industria del ocio
Los satélites
La informática
Ricos y pobres en materia de comunicación
La tendencia hacia la concentración
El fenómeno de la “transnacionalización”
Problemas de interés común
Las fallas de las corrientes de comunicación
La corriente en un solo sentido, La corriente vertical, La dominación del mercado.
La dominación de los contenidos de la comunicación
La alineación cultural, Las influencias externas
Una comunicación más democrática
El derecho a comunicarse
Imágenes del mundo
La guerra y el desarme, El hambre y la pobreza,
La división Norte-Sur, Las relaciones Este- Oeste, Violaciones de los derechos humanos, Derechos iguales para las mujeres, Interdependencia y cooperación
El público y la opinión pública
La opinión pública nacional, La opinión pública Mundial
Las políticas de la comunicación
Los lazos con las estrategias del desarrollo La construcción de un marco
Las infraestructuras, La cooperación internacional y la asistencia extranjera
Los comunicadores profesionales
La necesidad de la investigación
Derechos y responsabilidades de los periodistas
El acceso a la información, La protección a los periodistas, regulaciones profesionales, Códigos de la ética profesional, Los derechos de réplica y corrección
La comunicación futura
Conclusiones y recomendaciones
I. Fortalecimiento de la independencia y la autoconfianza
II.
Consecuencias sociales y tareas nuevas III. La integridad profesional y las normas
IV.
La democratización de la comunicación V. Promoción de la cooperación internacional
Problemas que requieren nuevo estudio
Miembros de la Comisión
Secretaría
Apéndice 1. Definiciones
Apéndice 2. Comentarios generales
Sergei Losev
Mustapha Masmoudi
Gabriel García Márquez y Juan Somavia
PREFACIO
El informe de la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación se completó en diciembre de 1979. Sean MacBride, presidente de la Comisión , presentó el informe al Director General de la UNESCO en febrero de 1980, quien lo publicó ese mismo año en los dos idiomas de trabajo de la UNESCO- inglés y francés- con el título de Many Voices , One World.
Después se prepararon para su publicación versiones en ocho idiomas diferentes: árabe, chino, alemán, japonés, coreano, ruso, servocrata y español .Se encuentran en prensa otras siete versiones.
En su XXI Sesión, la Conferencia General de la UNESCO (Belgrado, octubre- noviembre de 1980) discutió con cierto detalle los análisis y las recomendaciones contenidos en el informe de la Comisión, tomando en cuenta las observaciones del director general. En particular, la Conferencia General estaba cierta de que la publicación de Many Voices, One World había provocado una reflexión amplia y extensa, y al mismo tiempo alentado a los comunicadores profesionales y al público a participar en el debate internacional sobre la información y la comunicación que se ha venido librando desde los años setenta. No es sorprendente así que hayamos cobrado mayor conciencia de la contribución que puede hacer la comunicación –entre los individuos, las naciones o los pueblos- al crecimiento individual y el desarrollo colectivo, a la afirmación de la identidad cultural, el fortalecimiento de la democracia, el avance de la educación, la ciencia y la cultura, las expansión de la cooperación internacional y la profundización del entendimiento mutuo, siempre que se incrementen sus recursos y se mejore su práctica.
A la conclusión de las discusiones suscitadas por el informe de la Comisión, la Conferencia General adoptó una resolución que invitaba al director general a promover su difusión. Las versiones en los idiomas que hemos mencionados se prepararon en cumplimiento de esta resolución, y otras están en vías de publicación o de planificación.
Sin embargo, se pensó que una edición abreviada, publicada como edición de bolsillo, ayudaría a satisfacer la necesidades particulares de la comunidad estudiantil en diversos países, de la porción cada vez mayor del publico general interesada en los problemas de la información y la comunicación.
Teniendo presente este objetivo, a fin de publicar los análisis, las ideas y las sugerencias contenidos en el informe de la Comisión presidida por Sean MacBride, la Secretaria de la UNESCO ha preparado esta edición .Se ha producido con la ayuda de la señora Lois Grejebine, quien tiene larga experiencia en los problemas de la información, adquirida sobre todo gracias a su trabajo de preparación de la edición en inglés del periódico Le Monde.
PRESENTACIÓN
Amadou-Mahtar M`Bow
Director General de la UNESCO.
La comunicación se encuentra en la base de toda interrelación social. Dondequiera que los hombres han llegado a establecer relaciones regulares entre sí, la naturaleza de los sistemas de comunicación creados entre ellos, las formas que asumen tales sistemas y la medida de su eficacia han determinado en gran parte las probabilidades de acercamiento o unificación de las comunidades, así como las perspectivas de la reducción de las tensiones o el arreglo de los conflictos que surjan.
Al principio, la comunicación permanente sólo era posible dentro de comunidades circunscritas, grupos de personas que vivían unas al lado de la otras o que formaban parte de la misma unidad política. Ahora, gracias a la rapidez de la operación de los medios de información y de la red de relaciones de todas clases que se han desarrollado por todo el mundo, la comunicación ha crecido hasta obtener esencialmente un alcance planetario.
En adelante, aparte de unos cuantos grupos de zonas de acceso particularmente difícil, la gente ya no podrá vivir en aislamiento. Cada nación forma ahora parte de la realidad diaria de toda otra nación. Aunque quizás no tenga conciencia real de su solidaridad, el mundo continúa volviéndose cada vez mas interdependiente.
Pero esta interdependencia va de la mano con muchos desequilibrios y a veces genera graves desigualdades, lo que conduce a los malentendidos y las múltiples fuentes de tensión que se combinan para mantener al mundo en ebullición.
Es cierto que los modelos de dominación y los conflictos de intereses derivados de ellos no podrán desaparecer sólo porque se haya ampliado el alcance de la comunicación, pero las mayores posibilidades de la comunicación pueden ayudar a suavizar su efecto haciendo que cada individuo esté más alerta a los problemas y las aspiraciones de otros y que cada nación esté más consciente de los peligros que asechan al conjunto de la comunidad mundial.
En estas circunstancias, la comunicación tiene una importancia fundamental. Además, a resultas de los tremendos avances logrados por la ciencia y la tecnología, tenemos ahora los medios necesarios para responder a esa necesidad. La comunicación masiva en la era de los satélites ofrece a todos los pueblos la posibilidad de presenciar simultáneamente los mismos sucesos, intercambiar una información completa, entenderse mejor a pesar de sus características específicas, y apreciarse recíprocamente sin dejar de reconocer sus diferencias.
Al mismo tiempo, los medios informativos se encuentran en el proceso de transformación de los datos básicos de la comunicación social dentro de cada una de las naciones, establecimiento de nuevos sistemas de intercambio, cambio completo de las condiciones que gobiernan la transmisión de los conocimientos, apertura de un gran conjunto de posibilidades para poner a la disposición de todos la educación formal e informal, impartición de la cultura a todo el pueblo, y promoción de los conocimientos teóricos y aplicados. Dichos medios están creando condiciones que permiten un enriquecimiento individual constante, así como la participación de los pueblos de todas las naciones en su propio avance, además de ampliar su perspectiva para abarcar a toda la comunidad internacional.
Así pues, no es ocioso imaginar que, a medida que los pueblos sienten cada vez más que sus destinos nacionales están estrechamente entrelazados, en el futuro tratarán de desarrollar lazos de creciente amistad recíproca y de establecer poco a poco relaciones basadas en el respeto mutuo y la cooperación.
Pero estas son sólo algunas de las perspectivas ofrecidas por una época que es igualmente capaz de producir lo mejor para el futuro, o lo peor. Tales perspectivas se realizarán sólo si se resiste la tentación de poner los medios informativos al servicio de estrechos intereses sectarios y convertirlos en nuevos instrumentos de poder, justificando los ataques a la dignidad humana y agravando las desigualdades que ya existen entre las naciones y dentro de cada una de las naciones.
Sólo se realizarán si se hace todo los posible por impedir que las tendencias hacia una concentración de los medios informativos reduzcan progresivamente el alcance de la comunicación interpersonal y en última instancia destruyan la pluralidad de los canales tradicionales o modernos, mediante los cuales pueden ejercer los individuos su derecho a la libertad de expresión.
Los medios de información pueden contribuir a crear, en todos los círculos, respeto hacia los seres humanos como individuos con todas las múltiples diferencias que revelan, y obtener la aceptación de las aspiraciones comunes a todos los pueblos en lugar de los nacionalismos egoístas. También pueden promover el diálogo ininterrumpido entre las comunidades, las culturas y los individuos, tratando de impulsar la igualdad de oportunidades y los intercambios recíprocos. Esto presupone, en primer lugar, que no habrá distinción para la información en todos los campos. Pero jamás dejaremos de afirmar que tal libertad sólo podrá ser plenamente eficaz cuando se convierta en una realidad para todos.
La UNESCO ha dedicado sus esfuerzos al establecimiento de tales condiciones desde su fundación bajo la autoridad de su Constitución, la que nos insta a trabajar por “la posibilidad de investigar libremente la verdad objetiva y el libre intercambio de ideas y conocimientos...” y, para ese fin, a “desarrollar e intensificar la relación entre los pueblos”.
Pero es principalmente en los últimos decenios, gracias a la importancia creciente que han asumido los medios de información en la vida de las sociedades modernas y a la creciente conciencia del papel que están llamados a desempeñar, sobretodo el desarrollo de las naciones de independencia reciente, cuando la Organización ha debido considerar la cuestión con detenimiento y fortalecer su acción. En consecuencia, la Organización ha contribuido activamente ha destacar la necesidad de una corriente de información más equilibrada en todo el mundo y dentro de cada sociedad.
Tomando esto en cuenta la Conferencia General, en su XIX Sesión reunida en Nairobi en 1976, me ordenó realizar una reseña de todos los problemas de comunicación de la sociedad contemporánea en el marco del progreso tecnológico y de los desarrollos recientes de las relaciones internacionales, sin dejar de considerar su complejidad y magnitud. Por lo tanto, me pareció conveniente al emprender esta tarea, crear una “concentración de cerebros” integrada por figuras muy competentes y prominentes de variada procedencia, de modos que establecí la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de Comunicación, bajo la presidencia del señor Sean MacBride, que incluyó a los miembros siguientes: Elie Abel (Estados Unidos de América); Hubert Beuve-Méry (Francia); Elebe Ma Ekonzo (Zaire); Gabriel García Márquez (Colombia); Sergei Losev (URSS); Mochtar Lubis (Indonesia); Mustapha Masmoudi (Túnez); Michio Nagai (Japón); Fred Isaac Akporuaro Omu (Nigeria); Bogdan Osolnik (Yugoslavia); Gamal El Oteifi (Egipto); Johannes Pieter Pronk (Holanda); Juan Somavia (Chile), Boobli George Verghese (India), y Betty Zimmerman (Canadá).
La Comisión, dotada de completa libertad intelectual y la mayor latitud posible en lo tocante a las condiciones y los procedimientos para la conducción de su investigación de los problemas y la realización de su trabajo, puso manos a la obra de inmediato. A pesar del escaso tiempo disponible para la realización de tal empresa, logró la Comisión, en ocho sesiones extendidas a lo largo de dos años –dos meses de trabajo en total- redactar el informe final que tengo el gran placer de presentarles aquí.
Quiero aprovechar esta ocasión para decir en público cuán agradecido estoy con el señor MacBride y todos los miembros de la Comisión, provenientes de todas las regiones del mundo y dotados de los antecedentes profesionales y políticos más variados, se esforzaron, con indeclinable integridad, para examinar colectivamente un conjunto de modo particular, amplio de problemas e identificar sus implicaciones más importantes en el mundo de hoy.
Así pues, este informe puede considerarse como una primera etapa del esfuerzo que deberá realizar la comunidad internacional en conjunto para considerar en términos prácticos los desafíos que debemos afrontar y los procedimientos que podríamos utilizar para actuar unidos en su resolución, de acuerdo con los principios establecidos en la Declaración sobre los Medios informativos adoptada unánimemente por la Conferencia General en su XX Sesión de 1978.
Cuando se considera la diversidad de las sociedades contemporáneas, se advierte que los problemas relacionados con la comunicación no pueden tratarse exhaustivamente en un solo estudio, por profundo y amplio que sea. Por lo tanto, el trabajo de la Comisión deberá continuar y calar más hondo.
Por estas razones, el informe no se entregará sólo a las autoridades responsables de la comunicación y las instituciones implicadas en su desarrollo por diversas razones, sino también a los administradores y los investigadores de todas las disciplinas, a los organismos internacionales no gubernamentales e intergubernamentales, y al público general de todos los países. Se publicará inicialmente en los idiomas de trabajo de los cuerpos deliberantes de la UNESCO, o sea en inglés, francés, español, árabe, ruso y chino, pero haremos todo lo que podamos para ayudar a su publicación en otros idiomas.
Resulta esencial que todos los hombres y mujeres de todos los ambientes sociales y culturales tengan oportunidad de participar en el procesos de pensamiento colectivo así iniciado, ya que deben desarrollarse ideas nuevas y tomarse medidas más positivas para sacudir la inercia prevaleciente. Con la llegada de un nuevo orden mundial de la comunicación cada pueblo deberá poder aprender de los demás, al mismo tiempo que les transmite su propio entendimiento de su condición y su vision de las cuestiones mundiales. La humanidad habrá dado entonces un paso decisivo por el camino de la libertad, la democracia y la hermandad.
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